Beneficios del Sol


Aunque es sabido que debemos protegernos de los rayos solares por sus efectos nocivos en nuestro organismo no debemos eliminar del todo nuestro contacto con los rayos solares porque una correcta exposición a la luz solar aumenta las defensas y nuestro nivel de salud. 


Si tomas el Sol en su justa medida es beneficioso para la salud. En caso de osteoporosis e incluso tumores como el del colon, ovarios, próstata o pecho es recomendable tomar un poco el Sol. Igual ocurre con enfermedades como la diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Las personas que se pasan el día delante del ordenador o la televisión, en casa, sin salir a pasear ni nada tienen más probabilidad de padecer enfermedades, sobretodo porque su sistema inmunológico se debilita con estos hábitos de vida. 


La correcta exposición al sol, equilibrada y gradual, durante todo el año, es una fuente extraordinaria de prevención y de salud. 

Cuánto tiempo debes tomar el Sol para que sea beneficioso para tí?


Depende de la edad y el tipo de piel


Tercera edad: 10-15 minutos 
Adultos: 20-25 minutos para jóvenes
Niños: 15 -20 minutos (usando siempre protectores superiores a 25 FSP)
De los 5 meses a los 3 años hay que protegerlos mucho y con 10 minutos ya hay suficiente.
Menores de 5 meses no deben tomar el Sol

Las pieles más oscuras producen menos vitamina D y necesitan de una cantidad de luz mayor respecto a las pieles claras que tienden a quemarse primero. 


La luz del sol es directamente responsable de la producción de vitamina D en nuestro cuerpo. La vitamina D la captamos con los alimentos pero necesita de los rayos solares para poder activarse.

Beneficios de la Vitamina D en nuestro organismo ( Ver todos los beneficios de la Vitamina D en este enlace) :



  • Sirve para fijar el calcio en los huesos (osteoporosis, osteomalacia)
  • Ayuda a prevenir resfriados
  • Fortalece el sistema inmunológico 
  • Previene la aparición de algunos tumores (colon, próstata, ovarios, pecho). Previene enfermedades como diabetes y enfermedades cardiovasculares.
  • Regula el buen funcionamiento del hígado e intestino.
  • Eeduce el riesgo de padecer Parkinson. 
  • Actúa sobre el correcto desarrollo muscular en la adolescencia.
  • Regula el colesterol. 

La longitud de onda que favorece la síntesis de vitamina D está entre los 290 y los 315 nanómetros, que corresponden a la radiación ultravioleta conocida como rayos UVB. 

La International Osteoporosis Foundation ha publicado un artículo desconcertante que se titula “Global Vitamin D and determinants of hypovitaminosis”, en el que proporcionan datos que comprueban que debido al estilo de vida “de encierro” de occidente, delante de un televisor u ordenador, se observan grandes partes de población que ya muestran una grave carencia de esta vitamina. 



El cuerpo humano adquiere la Vitamina D mediante la alimentación (aproximadamente una cuarta parte) pero la mayor parte viene sintetizada a través de la piel, mediante el contacto con la luz solar. De aquí la importancia de exponer adecuadamente el cuerpo al sol.

El primer mito que tendríamos que disipar, que ha estado construido a lo largo de años de campaña mediática contra el sol, es que la luz solar es siempre dañina para la piel y que provoca cáncer. Esta afirmación es cierta solo en parte, porque también es cierto que la luz del sol puede curar enfermedades como la psoriasis, infecciones bacterianas y un tipo de cáncer conocido como Micosis fungoide. De modo que la luz del sol puede tanto dañar la piel como curarla, todo depende de la modalidad y del tiempo de exposición. 


Aunque por un lado se quiera desarrollar una acción preventiva, por el otro se bloquea la síntesis de Vitamina D. Otro ejemplo digno de ser mencionado, va en relación a la luz ultravioleta y la disminución de la presión sanguínea: según los estudios científicos, los rayos UVB (280-315nm) harían bajar la presión sanguínea mientras que los UVA (315-400nm) no influenciarían en este sentido.

Ahora sigamos este razonamiento: Si las cremas protectoras solares bloquean la acción de los rayos UVB y la consecuente síntesis de la Vitamina D, en teoría tendrían que bloquear también la disminución de la presión sanguínea debida a la luz del sol. Esto causaría más enfermos de hipertensión y de colesterol.¿Sabíais que en América las personas que sufren de hipertensión son alrededor de los 50 millones?¿Cuántos millones de dólares perdería la industria farmacéutica y la cosmética si se redujera la hipertensión naturalmente y si se redujera el abuso de crema solar gracias a una correcta relación con la luz solar? Existe también otro círculo vicioso: las enfermedades debidas a los efectos colaterales de los fármacos contra la hipertensión y el colesterol. También esto contribuye a acrecentar el volumen de negocio que se genera alrededor de los medicamentos. 


Cómo se procesa en el cuerpo la Vitamina D?:

La luz penetra a través de la piel gracias a los rayos UV y transforma una pro hormona llamada 7- dehidrocolesterol en una previtamina D3. En un periodo que varía entre las 24 y las 36 horas, esta previtamina se transforma en Vitamina D3 que pasa de la piel a la sangre alcanzando el hígado y el riñón. Aquí se vuelve una hormona activa: el Soltriol, la hormona de la luz (1,25 dihidroxivitamina D3). Este es el proceso que sigue nuestro organismo para sintetizar la vitamina D3 a partir de la luz del sol. 


La longitud de onda que sintetiza la Vitamina D3 es la misma que causa el bronceado (que van de los 290 a los 320 nm) y por ello, limitar la exposición a los rayos ultravioletas con excesivo uso de cremas o cubriéndose, reduce también nuestras reservas de Vitamina D3, que podrían no ser suficientes para todo el año y causar enfermedades conectadas a esta deficiencia.
Pero no debemos ser integristas en la interpretación de estas palabras porque no es necesario broncearse para permitir que la piel sintetice la Vitamina D3, y la exposición prolongada al sol no produce un aumento en la cantidad de ésta. 

De hecho, más o menos el 15% de la pro-hormona (7-dehidrocolesterol) presente en la piel, se transforma en Vitamina D3, mientras que el resto se transforma en sustancias inertes después de una exposición prolongada al sol. Es por esto que no es necesario estar horas y horas bajo el sol para que su luz desarrolle su función médica.

Los principales factores a tener en cuenta en la exposición al sol son: 

Las horas y el lugar en el que se está expuesto: las horas punta (de las 11 a las 15h) son las de mayor incidencia; atención también a la latitud en la que os encontráis.


El tipo de piel en relación a la duración de la exposición: si es más o menos sensible a la luz. Esto depende del color de la piel y de la raza. En general las pieles claras son mucho más sensibles y en algunos casos no consiguen broncearse sino que solo llegan a quemarse. 


Cuanto más sensible sea la piel menos tiempo será necesario exponerla. La duración de la exposición máxima al sol varía de los 20 minutos de sol estivo para las pieles más sensibles y no habituadas a exponerse, hasta los 70 minutos para las razas indianas y sudamericanas. 

Claramente para las razas africanas con piel negra, el alto contenido en melanina hace un filtro capaz de bloquear los rayos ultravioletas y de garantizar largos periodos de exposición sin quemarse.

Los medicamentos que se tomen: algunos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol y es necesario informarse sobre las indicaciones del producto, sobretodo en caso de los antihistamínicos, antibióticos, tranquilizantes, diuréticos, antidiabéticos, anticonceptivos orales.


El mes de exposición: los meses de verano son claramente en los que la incidencia de los rayos solares es mayor.

1 comentario:

Isa Iss dijo...

tienes toda la razon, no sé puedo vivir sin sol, yo sin sol me muero..
Soy de las que abusan un poco, lo reconozco..
Bonito post, siempre interesante leerte amiga

Un besos
Isa